“El abuso me desconectó por completo, me costaba vivir”
19/05En una nueva entrega del ciclo de entrevistas que busca profundizar en las historias de vida de sus protagonistas, Thelma Fardin rompió el silencio sobre el complejo camino de exposición, trauma y la batalla judicial que atravesó tras su denuncia por violencia sexual. La actriz y estudiante de Derecho se sinceró sobre el proceso que transformó radicalmente su vida y su vínculo con la profesión.
“Para que se dé un abuso sexual, también cuenta el entorno en el que eso sucede. Cuando hay un entorno que no es que te dice andá a hacerlo, pero te lo habilita de alguna manera, hasta los chistes son una manera de generar un ambiente social. Había un productor que cantaba 'si nos organizamos, cogemos todos' en el avión; yo tenía 14 o 15 años en ese proceso. Hoy lo mirás a la distancia y no puede pasar lo que me pasó a mí si hay adultos mirando”, confesó Thelma.
Sobre la cruda realidad de enfrentar los tribunales y el peso de la re-victimización, destacó las contradicciones del sistema legal : “Denunciás un abuso sexual y te investigan a vos. El enfoque cuando es abuso sexual es que tenés que demostrar que sos inocente vos, finalmente; es enloquecedor, no es como tengo que demostrar que soy una víctima. Yo declaré cinco horas: una hora fue mi declaración contando los hechos y cuatro horas fue responder preguntas de los abogados de él. Era de una crueldad las preguntas que me hacían, me estaban torturando, y él declaró 45 minutos y no respondió preguntas”.
A lo largo de la charla, la actriz profundizó en las secuelas que la violencia dejó grabadas en su cuerpo y en la complejidad de sus relaciones afectivas : “Se aloja en cualquier persona que sea víctima de violencia sexual una ira y una violencia adentro tuyo, y el riesgo más ciego es volverte una persona violenta hacia los vínculos que más importan. Mi novio tiene una buena imagen mía que un día me dijo: 'es como que estás adentro de casa con el uniforme de guerrillera y el arma armada'. Durante muchos años el vínculo con todo estaba con mucha interferencia y separado de mi propio cuerpo”.
También se refirió con dolor y poesía a los detalles simbólicos que marcaron el final de aquella etapa: “Hay fotos de esa noche y son las únicas fotos de esa época que no muestro los dientes; se me borró la sonrisa. El trauma te lleva una y otra vez a esas cuatro paredes. Pero hay algo que te va haciendo salir de ahí, que es que al contarlo y al ponerlo, que se aloje en otros cuerpos, eso empieza a hacer que vos salgas; en mi caso se metió un país y yo ya no estoy más sola en esa habitación”.
Finalmente, Thelma reflexionó sobre su presente, el valor de las redes de contención y cómo logró reconstruirse: “Yo hoy me siento víctima en el marco de esa denuncia, pero no más en mi vida. Es un pedazo de mi historia, pero soy un millón de otras cosas antes: soy amiga, soy pareja, soy actriz, soy estudiante de derecho y también viví eso. Durante ocho años mi frase diaria fue 'no puedo más'; tenía un peso negativo inminente, pero hoy miro hacia atrás tras casi nueve años y veo cuánto pude”.


