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Conflicto policial en Rosario

11/02

La protesta se intensificó durante la noche con quema de cubiertas, sirenas y corte total de tránsito. Desde la Provincia aseguran que la seguridad está garantizada, aunque admiten que no hay normalidad plena.

El conflicto policial en Rosario sumó este miércoles un nuevo capítulo de tensión. Mientras el Gobierno provincial reiteró su voluntad de sostener el diálogo con la fuerza, la protesta frente a la Jefatura de Policía se intensificó durante la noche, con quema de cubiertas, sirenas encendidas y un fuerte operativo de custodia.

Durante una conferencia de prensa, el secretario de Análisis y Gestión del Ministerio de Seguridad, Esteban Santantini, reconoció la legitimidad del reclamo salarial y de mejores condiciones laborales por parte de los efectivos. El funcionario señaló que el planteo incluye no solo cuestiones económicas sino también aspectos vinculados a la salud mental y la calidad del trabajo policial.

En ese marco, ratificó que los incrementos salariales anunciados por la Provincia continúan vigentes y aseguró que los canales de diálogo permanecen abiertos.

Falta de interlocutores

No obstante, Santantini advirtió que uno de los principales obstáculos para avanzar en respuestas concretas es la ausencia de representantes claros que puedan actuar como interlocutores válidos del conjunto de los efectivos.

“Hay dificultades en la comunicación”, sostuvo el funcionario, quien remarcó que, pese al conflicto, la seguridad en la ciudad está garantizada. Sin embargo, reconoció que la situación dista de ser normal.

Protesta creciente frente a Jefatura

En paralelo, el escenario en la puerta de la Jefatura de Policía —ubicada en Ovidio Lagos al 5200— mostró un clima cada vez más complejo. Con el correr de las horas se sumaron más policías, familiares y manifestantes.

La protesta incluyó pancartas, banderas, bengalas de humo y la quema de cubiertas, además de sirenas encendidas de manera constante. El tránsito permanece interrumpido en la zona y el edificio policial continúa blindado, con custodia del Servicio Penitenciario.

El clima es de alta tensión y, según pudo observarse, incluso existen diferencias internas entre los manifestantes respecto de la modalidad del reclamo, lo que evidencia la falta de una conducción unificada.

El conflicto continúa abierto y se espera que en las próximas horas haya nuevas instancias de negociación.

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